Es el pueblo más septentrional de los siete pueblos que componen el Valle de Roncal. Bañada por el río Esca, Isaba destaca por su caserío formado por diferentes barrios en donde podemos observar construcciones de madera y piedra con estrechas y empedradas callejuelas. Destacamos dentro de este conjunto la iglesia de San Cipriano. También merece la pena visitarse la Casa de la Memoria, museo que recoge las costumbres y tradiciones roncalesas con una moderna museografía.

Al norte de Isaba se abre el valle de Belagua donde podemos encontrar numerosos restos megalíticos como el dolmen de Sakulo y el de Arrako. Así mismo esta zona destaca por las bonitas vistas y paisajes que podemos observar.

Por último, y en la zona limítrofe con Francia, se encuentra Larra cuyo característico paisaje kárstiko está salpicado de pinos negros y especies en peligro de extinción (Urogallo, perdiz nival,…)

Por último no podemos dejar de citar que en esta zona se encuentran tanto los montes más altos de Navarra (Mesa de los Tres Reyes), como las cavidades más profundas (Sima de San Martín).

 

Iglesia de San Cipriano
Situada en el centro del pueblo es una construcción con aire de fortaleza del siglo XVI levantada sobre otra más peuqeña del siglo XIII quemada por los franceses en el siglo XV. de la que se conserva una puerta de entrada. Presenta nave de una bóveda de estilo gótico. El Retablo mayor, Renacentista del siglo XVI presenta cuatro cuerpos con finísima decoración plateresca, y escenas de la Pasión o de la vida de Jesús y de la Virgen. En el tercer cuerpo destacan las tallas en roble policromadas sobre el Nacimiento y la Adoración de los Reyes Magos. Las columnas que separan las calles y los cuerpos están adornadas con motivos paganos. Los retablos de las capillas laterales son uno Barroco y otro Rococó. Órgano Barroco del siglo XVIII con más de 1.000 tubos. En el coro hay una sillería Barroca del siglo XVIII tallada con escenas de la vida rural roncalesa.

Ermita de Idoia
Emplazada en un hermoso paraje a 900 mts de Isaba al que se accede a pie. Es una ermita de núcleo medieval recrecido en el siglo XVI que sorprende por su tamaño ya que es un espacioso edificio de piedra labrada. Tiene adosada una casa de cofradía. El retablo Barroco del siglo XVIII, hecho por el Izabar Juan Baines, está presidido por una imagen de finales del siglo XIV. La Virgen lleva el niño en la rodilla izquierda portando en su mano la bola del mundo. La verja que protege el altar fue traída por las mozas desde el Monasterio de Igal en Salazar.

Ermita de Belén
Situada a 5 minutos del pueblo por el camino que va a Belabarce. Es una pequeña capilla del siglo XVIII presidida por la imagen de la Virgen.

Ermita de Arrako
Se erige a 10 km. de Isaba, en el llano de Belagua junto a un monumento prehistórico. Se cree que para cristianizar ritos y lugares mágicos y paganos. El retablo de la ermita es Rococó y está presidido por una imagen de la Virgen del siglo XIV. No se conoce de qué siglo es la construcción ya que no tiene un estilo definido. Fue saqueada en 1793 por los franceses llevándose la corona de la virgen, un cáliz, una patena y ganado que pastaba en los alrededores de la ermita.

Casa Consistorial
Fue construida en la segunda mitad del siglo XIX. El edificio consta de tres cuerpos elevados. El primero lo componen un porche con arcos sobre pilares, en sillares de piedra. Los cuerpos restantes están enfoscados.

Museo 
Instalado en el centro del pueblo en una casa típica roncalesa.
Casa de la memoria >

Puentes Románicos
En la carretera que conduce de Isaba a Belagua entre el kilómetro 1 y 1´5 hay dos puentes románicos originarios del antiguo camino de Belagua. Un poco más arriba, a algo más de 2 km de Isaba en la misma dirección, está el puente de Otsindundua, conocido como el puente del Ibón construido hace 5 siglos en 1568.

Escudos
Se encuentran dos tipos de escudos en las fuentes y fachadas de las casas, se trata del escudo del Valle de Roncal que los roncaleses usan como propio. En la fuente de Uturrotx, situada en la plaza de Ángel Galé aparece tallado en piedra, es un escudo cuartelado en el que se representa un lebrel, un castillo, unas peñas y la cabeza de un moro sobre un puente. El escudo recoge la historia del Valle. El lebrel y el castillo simbolizan la lealtad y fortaleza del Valle, los montes representan la dureza del terreno y la cabeza de un moro sobre un puente simboliza la derrota de los moros por los roncaleses en la batalla de Olast en el año 785 donde una roncalesa cortó sobre un puente la cabeza de Abderramán I, rey de Córdoba a su paso por los Pirineos. La historia demuestra que no fue tal caudillo el degollado sino alguno de sus generales. Los escudos más antiguos representan sólo la cabeza de un rey moro sobre un puente y son anteriores a 1797 año en que Carlos IV concede a los roncaleses tras la guerra de la Convención contra Francia los otros cuarteles para su escudo.

La Casa Roncalesa
Las casas típicas roncalesas son de piedra y madera con tejados muy inclinados a dos o cuatro aguas para evitar la acumulación de nieve. Las portadas son generalmente góticas con arcos de medio punto en las puertas, con escudos tallados en la piedra central del arco. Las chimeneas son redondas con tejadillo y los balcones de madera cubiertos utilizados como secadero. Las casas se separan unas de otras por estrechos recartes o regachos.

Las Bordas
Son las construcciones que se reparten por Belagua y por las zonas de pasto y siembra de los valles. Eran las casas en las que pasaban las primaveras y veranos los pastores con el ganado hasta la llegada del otoño cuando volvían a la Ribera. En la planta baja estaba la cuadra donde se encerraba el ganado y una pequeña cocina con camastros donde se comía y dormía. En la parte alta estaba el sabayao donde se almacenaba la hierba para el ganado.