Desde la Foz de Burgui, en la ribera del valle, hasta el macizo kárstico de Larra, en la parte más alta, este valle nos ofrece un rico mundo de contrastes climáticos y paisajísticos, siendo el río Ezka la columna vertebral de este armonioso conjunto de pueblos, bosques y pastos de alta montaña.

Al norte se encuentra Belagua, el único valle glaciar existente en Navarra que fue formado hace miles de años por una de las lenguas de hielo que partían del glaciar de Larra. Es hoy una extensa llanura de uso agropastoril, salpicada de campos y bordas, rodeada en su totalidad de montañas que en algunos casos rondan los dos mil metros.

Ascendiendo por el Puerto de Belagua el paisaje pasa del llano al bosque, del bosque a los pastos, y de los pastos a la roca; forma esta la Reserva Natural de Larra, una meseta dominada por la Mesa de los Tres Reyes y los picos de Anie, Arlás y Lákora. Con una altitud que oscila entre los 1000 y los 2.444m. y una extensión de 2.789 hectáreas, Larra constituye uno de los macizos kársticos más impresionantes de Europa. En su paisaje predominan los lapiaces, dolinas y simas como la de la Piedra de San Martín. Esta circunstancia convierte a Larra en un lugar privilegiado para la espeleología. El paisaje vegetal está dominado por el pino negro, rododendros, arándanos, enebros… En las cotas más bajas abunda el hayedo-abetal. Los animales más emblemáticos son el oso pardo, el urogallo, el sarrio, la perdiz nival, la perdiz pardilla, el pico dorsiblanco, el pito negro, la lechuza de Tengmal y el treparriscos.